¿Por qué ahora y nosotros?
En la era Industrial la generación de energía, que era una parte inherente del negocio y la innovación, obligaba a las fábricas a mantener instalaciones eléctricas privadas para poder utilizar su maquinaria. Hasta que empezó a surgir una alternativa. Unos cuantos productores de electricidad empezaron a instalar centrales generadoras de energía y a utilizar una red de cables para distribuirla a clientes alejados. Los propietarios de las fábricas ya no tenían que utilizar sus propias dinamos; podían simplemente comprar la electricidad que necesitaban cuando la necesitaban. La producción de energía había dejado de ser una función corporativa para convertirse en un servicio básico “utility” (en inglés).
Casi un siglo después la historia se repite.
alnuvol
Hasta ahora las empresas debían adquirir los diferentes componentes necesarios para utilizar la tecnología, alojarl en sus instalaciones esas piezas, fusionarlas en un sistema que funcionara y contratar personal especializado para su mantenimiento.
Este tipo de suministro es poco eficiente; obliga a grandes inversiones y costes fijos, conduce a gastos superfluos y elevados niveles de sobrecapacidad, tanto en la propia tecnología como en la mano de obra que la hace funcionar.
Bien, esto es el pasado. Te presentamos alnuvol.




